martes, 29 de junio de 2010

Ernest Hemingway

"La revolución no es un opio, es una purga, un éxtasis que sólo prolonga la tiranía. Los opios son para antes o después."

No-musa

Era sábado, hacia frio y la noche te evocaba todas esas cosas que una noche de verano no te evocan. No sé si será el comienzo del invierno que trae consigo el fin del otoño, lo cual considero un momento muy nostálgico, o simplemente la buena compañía que invita a charlar. Estábamos con Adriana y María, en casa de la primera. Una cosa llevaba a la otra mientras conversábamos, y no pude evitar detenerme en un tema al cual, jamás le había prestado atención.
Qué tristeza se siente cuando te das cuenta de algo que pasó, y no te diste cuenta en el momento, tu corazón se siente desconsolado; no por la tristeza de no tenerlo, sino, más bien, por la tristeza de darte cuenta de que paso y no te diste cuenta. ¿Por qué digo esto? – Y me lo sigo preguntando – Creo que es debido a que me afecto como un mazazo directamente a los dedos.
Digo todo esto, redundando y sin llegar a la conclusión, porque no me animo en realidad a decirlo, o no me lo quiero creer. El hecho es que el desconsuelo que sentí, al darme cuenta de lo que me produce, el descubrir que algo que te inspiraba (ya sea alegría, odio, bronca, jubilo, ganas de escribir, pintar, dibujar, fotografiar, etc.) ya no lo hace. La indiferencia hacia una musa es lo que me sentó como una plomada en el estomago. Entonces afirmo, que lo peor que una musa puede inspirar, es indiferencia.
Hay muchas cosas tristes en la vida, es verdad, pero para un soñador, hay muchas que pasan de ser percibidas. Pero la perdida de una musa, no lo hace (o no debería hacerlo), y lo más triste es que me paso y no me di cuenta de que eso pasó, hasta que paso, y me entristeció.
De cualquier modo, creo que fue mejor así, porque no luchas por aferrarte a una musa “pasada de moda”, cuando te das cuenta tarde, no luchas contra lo inevitable, simplemente lo aceptas con la mejor cara que podes.
Supongo que es algo inevitable, algo que nos debe pasar a todos, pero me llamo a darme cuenta cuando eso vuelva a pasar.

miércoles, 9 de junio de 2010

Una tarde de 90'

Suena el despertador, son las 7:30, lo apago, y con la pereza de dos días encima, sigo durmiendo hasta las 8:30… Hora de ir a la facultad! Me levanto, voy hacia la cocina, y al mirar por la ventana, veo un día nublado.
La mañana transcurre tranquila en la facultad hasta el momento en que salgo de “Dirección”… fue entonces cuando con Candy, empezamos a hacer el trabajo practico de fotografía; idas van y vienen con la cámara en la mano. El sol bañaba la galería de una forma hermosa… pero este no es el punto.
Mientras esperaba en la parada del 118, cruzando la facultad, mire la sombra y me di cuenta. Instantáneamente estaba en la década del 90’, la luz, simplemente me transporto a mi infancia, iba por la calle arriba del colectivo, disfrutando y disfrutando. El calorcito me adormecía, ni siquiera el golpeteo del colectivo me despertaba. Luego de que me baje, fui directo a la heladería, me compre ¼ de helado, flan, limón y chocolate nevado.
Llegue a mi casa, bla bla bla, y ahora me voy a sacar fotos…
Exitos para mi!

lunes, 26 de abril de 2010

Esa maldita garrafa!

Esa tonta suerte, que caracteriza a los domingos, te ataca en ese preciso momento en que tenés la guardia más baja; CUANDO TE BAÑAS! Sisi, cuando te estás bañando, es cuando peor pueden salir las cosas… nunca falta la llamada telefónica, o el timbre… yo les digo, siempre puede ser peor, una llamada podes ignorarla, el timbre también. Para desgracia, a veces uno tiene… digamos lo “escaso recursos” y le pasa, lo que me paso.
Eran las 11:00 de la noche, decido irme a bañar, para acóstame limpio y aprovechar el calorcito de la cama para no morirme de frio a la mañana, por eso me baño a la noche, y no a la mañana.
Tener un mal o buen dia, depende de dos cosas, como empieza y como termina, no voy a hablar de cómo empezó porque seria redundar en melancolía y boludeces. Pero como termino! Por la ira de todos los dioses, nunca te pueden hacer eso.
Antes de entrar a bañarme, enciendo el calefón, me desvisto, llevo el tallón y la ropa al baño, y giro la canilla. Generalmente, tardo entre 20 y 25 minutos en bañarme.
Transcurrían los 15 minutos estimo yo (estaba en la mitad de mi baño) cuando el agua, súbitamente… se enfría! Instantáneamente al grito de “CERRA LA CANILLA VIEJO!” , respondí… sin tener respuesta alguna, obvio que no… estaba solo en la casa.
Cabe aclarar que en la casa, la temperatura ambiente hoy es de aproximadamente 14º, salí, desnudo y helado, cuando también! Me di cuenta, que la cocina, se había apagado, dejándome la comida a medio cocinar. Frustrado y enojado, me doy cuenta de que la garrafa… se había terminado. E ahí, como una garrafa te arruina el día.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Cita

" Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar."
Antonio Machado

A la siesta

Quise escribir algo sobre la hermosa siesta que tome hoy, pero desgraciadamente no fue tan hermosa al despertar… quitando esto, la siesta a mi criterio, cumple con la función de “máquina del tiempo” además del descanso obvio que esta nos trae.
Digo máquina del tiempo, porque cuando nos acostamos, perdemos la conciencia, y todo lo que suceda en ese lapso, no es percibido por nosotros, entonces al despertar, el tiempo simplemente paso. Esto, sirve para evitar la espera… Además de descansarnos claro esta!
Pero esto no es siempre así, porque cuando nos abusamos de la siesta, nos despertamos todos doloridos, a la expectativa de algo que quizás no pase, y encima, estamos más cansados de lo que estábamos cuando nos acostamos. Por eso… yo digo no a la siesta como escape.

PD: viendo lo que escribí, no se asemeja ni un poquito a lo que quería decir, pero falto de inspiración esto es lo poco que quedo.