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viernes, 27 de agosto de 2010

oohh lectura!



Después de leer “Diario de un seductor” de Sören Kriedgrard (o algo así se escribe) un teólogo loco que escribió un par de novelas, la cosa es que esta es una de las mas febriles y alocadas.
Ahora no importa! La cosa es que me doy cuenta, no por leerlo, sino por intuición. De cuan bellas y extremadamente exóticas, son las bellezas que imbuyen a una mujer y la caracterizan: Desde una sonrisa, hasta el acto más simple que es caminar.
Dándome cuenta de esto, me digo ami mismo, que robarle una sonrisa a una mujer es algo así como un crimen, si se la tenemos que robar para disfrutarla, como que pierde un poco de esa gracia estética que la rodea desde un principio, no les parece ¿
Que nostalgia me da que una flor se marchite, se la puede cortar antes de que se desflore… seria eso un desperdicio? Obvio que depende de la situación, pero en el mejor de los casos, una mujer que pasa por la calle, y tiene algo que resalta, es una flor que cortamos para que se marchite instantáneamente al cruzar la esquina y olvidarla… pero no nos quita el momento en que la tuvimos en flor, en la mano, en la mirada!

martes, 29 de junio de 2010

No-musa

Era sábado, hacia frio y la noche te evocaba todas esas cosas que una noche de verano no te evocan. No sé si será el comienzo del invierno que trae consigo el fin del otoño, lo cual considero un momento muy nostálgico, o simplemente la buena compañía que invita a charlar. Estábamos con Adriana y María, en casa de la primera. Una cosa llevaba a la otra mientras conversábamos, y no pude evitar detenerme en un tema al cual, jamás le había prestado atención.
Qué tristeza se siente cuando te das cuenta de algo que pasó, y no te diste cuenta en el momento, tu corazón se siente desconsolado; no por la tristeza de no tenerlo, sino, más bien, por la tristeza de darte cuenta de que paso y no te diste cuenta. ¿Por qué digo esto? – Y me lo sigo preguntando – Creo que es debido a que me afecto como un mazazo directamente a los dedos.
Digo todo esto, redundando y sin llegar a la conclusión, porque no me animo en realidad a decirlo, o no me lo quiero creer. El hecho es que el desconsuelo que sentí, al darme cuenta de lo que me produce, el descubrir que algo que te inspiraba (ya sea alegría, odio, bronca, jubilo, ganas de escribir, pintar, dibujar, fotografiar, etc.) ya no lo hace. La indiferencia hacia una musa es lo que me sentó como una plomada en el estomago. Entonces afirmo, que lo peor que una musa puede inspirar, es indiferencia.
Hay muchas cosas tristes en la vida, es verdad, pero para un soñador, hay muchas que pasan de ser percibidas. Pero la perdida de una musa, no lo hace (o no debería hacerlo), y lo más triste es que me paso y no me di cuenta de que eso pasó, hasta que paso, y me entristeció.
De cualquier modo, creo que fue mejor así, porque no luchas por aferrarte a una musa “pasada de moda”, cuando te das cuenta tarde, no luchas contra lo inevitable, simplemente lo aceptas con la mejor cara que podes.
Supongo que es algo inevitable, algo que nos debe pasar a todos, pero me llamo a darme cuenta cuando eso vuelva a pasar.

viernes, 26 de marzo de 2010

Amor de otoño...

Como lo dicen en "El Caballero de Olmedo" de Félix Lope de Vega



"Amor, no te llame amor
el que no te corresponde,
pues que no hay materia adonde
imprima forma el favor.
Naturaleza, en rigor,
conservó tantas edades
correspondiendo amistades
que no hay animal prefecto
si no asiste a su conceto
la unión de dos voluntades.
De los espíritus vivos
de unos ojos procedió
este amor que me encendió
con fuegos tan excesivos.
No me miraron altivos,
antes, con dulce mudanza,
me dieron tal confianza
que, con poca diferencia,
pensando correspondencia,
engendra amor esperanza.
Ojos, si ha quedado en vos
de la vista el mismo efeto,
amor vivirá prefecto,
pues fue engendrado de dos"[...]

martes, 16 de marzo de 2010

Discurso Steve Jobs en Stanford

Con objeto de mi reciente ingreso a la facultad de cine, quiero compartir este discurso, que es realmente inspirador





y la segunda parte...

sábado, 6 de marzo de 2010

Hay dias que

A veces tenemos días buenos, muy buenos; los disfrutamos como si fueran el ultimo, nos vamos a dormir con una sonrisa en la cara, pesando hasta el último segundo antes de dormirnos en todo lo que nos pasó, o lo que hicimos para que al final, cuando te acostas y haces el balance del día, podamos decir “tuve un hermoso día”
Muchas son las cosas que pueden hacer de un día común, un lindo día, ya sea una cosa pequeña como una palabra linda de alguien, que nos regalen una golosina, o que una persona querida nos regale una sonrisa al despertar, o algo muy grande; como comprarse algo para lo que ahorraste, un regalo importante o lo que fuere. El hecho es que existen. Los añoramos, y atesoramos con todo nuestro empeño.
Pero… también existen cosas que transforman un día normal, o un buen día, en una terrible pesadilla, en la cual estamos conscientes y no podemos hacer demasiado, a veces, son cosas exteriores, que no podemos modificar, y otras… son pensamientos que nos torturan, una simple cosita puede desatar un Armagedón dentro nuestro.
Así y todo, me gusta tener malos días, y me gusta que se repitan… para enseñarme y demostrarme que no existe la perfección, y por mucho o poco que nos agraden, son días que están esperándonos a la vuelta de la esquina.

domingo, 14 de febrero de 2010

El amor en las peliculas






Hoy siendo el día de los enamorados, no puedo evitar hablar sobre este tema, no porque no crea en tal, sino porque un poquito de realismo nunca viene mal.
Por suerte para los enamorados, el amor no respeta la realidad, y eso es lo que lo hace tan especial. Para una persona enamorada, el tiempo no pasa, es eterno y hermoso.
¿Quién no vio en su vida una película romántica? Algunos vieron mas, otros menos, algunos acompañados y otros solos, en momentos de tristeza y porque no en el cine.
Lo mejor que tienen, es que no importa el caso de romance que presentan, en general, terminan todas bien: Y acá, es donde está el problema, no porque este mal que eso suceda, digamos que estaría re bueno que las historias de amor siempre terminen bien, lo cual no sucede muy a menudo.
Digámoslo así, las historias que nos muestran son muy idóneas, y en algunos casos factibles. Fuera de eso, notamos como a pesar de todas las contrariedades, terminan siempre, o casi siempre en un lindo final.
Empiezan bien, sucede algo malo, y termina bien… bleh, nunca sucede una sola cosa que arruina una relación. En las películas, se hacen elipsis, y esto da la sensación de que cualquier relación de romántica es factible.
Esto molesta, porque fuera de las películas, en la realidad, las historias románticas no son tan sencillas y pasan muchas otras cosas, que una contrariedad, son un cumulo de cosas que llevan al final. Pero… esto no hace que los enamorados tengamos miedo, por qué si ellos pueden en las películas, ¿no podemos nosotros?
De la misma forma en que el amor no respeta la realidad, el amor en las películas no la respeta tampoco, y eso es lo que hace que los enamorados se sientan tan identificados. Un sueño, engendra otro sueño, y de esta forma, vivimos en una nube.

sábado, 13 de febrero de 2010

El verbo amar no debería tener pasado.

Así es, por una cuestión lingüística, todos los verbos, tienen su correspondiente conjugación, y esta incluye un presente, un futuro, y un pasado…
Aquí es donde me encuentro en el terrible dilema de no querer aceptar el pasado de un verbo. Digamos que es por negación de soñador, o por una cuestión de ideal, el verbo “amar” no debería tener pasado, y, escribiendo esto, me doy cuenta de que tampoco debería tener futuro.
A que me refiero? El amor si tiene futuro, pero uno no puede decir “te voy a amar” (en sentido figurado de la palabra) si lo podríamos decir en una oración como “Esta noche te voy a amar” (haciendo referencia a el contacto carnal entre dos personas que conlleva al acto de “hacer el amor”). Pero vamos al concepto en sí, “amar” a una persona, en sentimiento, de forma visceral; exceptuando así lo antes dicho.
Reitero, uno no puede decir “te voy a amar” o “yo amaré a tal o cual persona” el verbo amar, solamente se puede usar en presente, “yo te amo”.
Hay personas, que dicen que el amor se da al libre albedrio, eso, eso es mentira, uno no decide de quien se enamora, y mucho menos decide dejar de amar, ya que de la forma en que yo lo veo, esta palabra no pasa del presente. Con esto, sostengo que “amar” a alguien, es algo que se hace todos los días, se esté o no con esa persona. De otra forma, a mi criterio, no es amor, ya que decir “te ame” o “ya no te amo más” significaría destruir el significado de este verbo.
Ahora bien, ¿es una realidad de que las personas se dejan de amar? A priori, puedo afirmar que nunca se amaron, de lo contrario no hubieran dejado de sentirlo, obviamente, estoy hablando desde la postura de un tarado que cree en el amor al mejor estilo de “Romeo y Julieta”
Entonces? Qué pasa cuando el “amor” desaparece? … No creo que desaparezca, simplemente se transforma, en algo más lindo, o más feo, pero se transforma
¿se convierte en recuerdo, o en rencor? No podes tener rencor por alguien a quien amas fervientemente, entonces es recuerdo, pero si recordas, nunca dejas de amar, siempre es en presente.
Sería como pararse en el cantero que hay en el medio de una autopista… unos van para un lado pongámosle pasado, y otros en sentido contrario, futuro. Vos estas en el medio, y ves como todo a tu alrededor se modifica, menos tu sentir
Quizás me equivoque, o no, el amor es subjetivo, por desgracia es relativo a cada persona, así es como se dan las diferencias. Si todos lo viéramos y lo viviéramos de esta forma probablemente estaríamos todos locos. Como yo…

De emociones y sentimientos



Inspirado en alguien más.



Partamos de la base, diferenciemos un sentimiento de una emoción.
A criterio propio, los sentimientos, son algo duradero, que se siente y se vive constantemente, día a día, no es algo que se siente o no, a diferencia de las emociones.
Los sentimientos están ahí, presentes en todo momento.
Diferente es la situación de las emociones, que pueden ser intensas o no, pero son pasajeras. Algunas duran más, otros menos, pero a fin de cuentas, una emoción no es más que eso…
Planteo entonces, que la felicidad, es un sentimiento, ya que uno en líneas generales, se está feliz o no. Durante el día, no es que si alguien te dice algo lindo, o hace algo por vos y te “agarra la felicidad”. Eso es algo que ya sentías, más o menos intenso, pero ya estaba. A diferencia de una alegría que sería una emoción, algo pasajero, si bien se disfruta, no hay comparación en la intensidad en que se vive.
Por así decirlo, estar feliz, es más complejo que estar contento, así, yo asumo que la felicidad, se compone de muchas “alegrías” y otras cosas más.
No se le puede poner un valor a la felicidad, no podemos decir “5 alegrías son igual a estar feliz todo el día” seria mediocre pensar en eso, porque estaríamos constantemente en la búsqueda diaria de boludeces que nos den alegría para pagar una “cuota” de felicidad. No se puede…
En yuxtaposición de emociones, uno puede ser “infeliz” y “feliz” al mismo tiempo, de ahí nace nuestro estado de ánimo constante. Este es la diferencia entre una y otra, el resultado es lo que sale a la vista y se ve en el día a día.
Distinta es la emoción, que uno no puede sentir “alegría “y “tristeza” al mismo tiempo, uno esta alegre o esta triste, no las dos, al menos no las dos por la misma causa. Uno puede estar alegre porque una persona especial le regalo un chocolate, y triste porque hay gente muriéndose en Haití.
En mi caso particular, todos esos detalles que cruzan por la cabeza de uno, que se tildan de bueno, o malo, son lo que suman y restan al sentimiento de felicidad o infelicidad. De esta forma, mientras más cosas en la cabeza tenga uno, mientras más situaciones critique (constructiva o destructivamente), en tanto más cosas lo tengan a uno pensando, más complejo va a ser su estado de ánimo.
Obviamente, siendo un poco pesimista como soy yo, o imparcial con algunas cosas, una persona como yo debería vivir infeliz, lo cual no sucede, en tanto tenga una sola cosa que me lo impida. Entonces, podría estar feliz todo el día, y tener momentos de tristeza pasajera.

QUIERO SER ADJETIVO!

¿Notaron la insistencia del ser humano en comparar las cosas? Y la posterior molestia que le causa a uno ser comparado/a…
Cuando comparamos a una persona, con un objeto cualquiera, es tedioso, pero no tan tedioso como cuando comparamos o nos comparan con otra persona.
De esta forma, que venga tu novia y te diga, sos como una licuadora, porque solamente servís para dar vueltas y triturar las cosas, a uno le va a molestar la analogía, pero no tanto como si te dicen, “sos como Martin, mi ex” porque el también era de dar vueltas y vueltas y nunca terminar nada, etc etc.
Que me comparen con un objeto, no me va a molestar ni remotamente tanto como ser comparado con una persona, aclarando también, que cuando a uno lo comparan con una persona, hay que tener en cuenta la valoración emocional que se hace de una y de otra. Así tranquilamente uno puede ser desdeñado con una comparación con un ex novio/a que al parecer fue más preciado que uno, y ahí nace la bronca hacia otra persona que probablemente poco tenga que ver con la situación en particular que se está viviendo y lleva a la acción de comparar.
Por esto, yo decido que quiero ser adjetivo. Si nos referimos un poco más a las funciones de nuestro lenguaje, comparar a una persona con un objeto, seria comparar un Sustantivo propio con un objeto, que dada la situación de cómo se lo nombre, también sería un Sustantivo; cuando comparamos una persona con otra persona, estamos comparando un Sustantivo propio con otro propio, esto es lo que molesta.
Por diferente que suene, cuando a uno le dan una característica brindada por un adjetivo calificativo, ejemplo: “sos un pelotudo” molesta mucho menos que decir “ sos un pelotudo igual que mi ex” o más aun “sos igual que mi ex” (ni siquiera se aclara el pelotudo, ya se deja por obviedad) .
Entonces, yo decido que me gustaría ser adjetivo, uno podría presumir de ser verbo como dice Arjona en esa canción que habla de Jesús y q se yo… Ni sustantivo, ni verbo. ¡YO QUIERO SER ADJETIVO! Ejemplo:
-Uh mira que adrianditoro es ese loco…
-Es increíble, no puede comportarse tan adrianditorescamente ese mamerto…
Además, imaginen que podría aparecer en un diccionario.
Inevitablemente, voy a ser comparado con otros adjetivos, ya que en mi calidad de tal, voy a tener sinónimos y antónimos (juandomingoperon seria un buen ejemplo de un antonimo, pero de cualquier forma seria menos tedioso que ser comparado con un Sustantivo propio.
La definición del adjetivo “adrianditoro” se lo dejo a ustedes. Xo Xo