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jueves, 1 de julio de 2010

Todos para uno, y el contra todos

A lo largo del tiempo, “el” fue nombrado de distintas formas, por diferentes culturas y en diferentes tiempos. Pero eso no es lo que me trajo acá, no su nombre, sino, su presencia.
“El” Me amenazo, con algo imposible de no temer, era inaudito no pensar en esa tormentosa idea, y no querer… nada funcionaria, ni el suicidio ni el exilio, “el” me encontraría de cualquier forma, asique, huir no era una opción.
Ese día, por la mañana, la neblina me dificultaba la vista, incluso antes de levantarme, presentí que el día estaba feo; en el sentido de nublado, aunque estos días me gustan, este precisamente tenía un aire que te helaba los huesos, y no de manera literal, era algo mas, algo que no se podía ni ver ni oler.
Las hojas secas y húmedas, teñían todas las aceras, desde la puerta de mi casa, hasta la parada del colectivo, conté exactamente, 23 árboles, de los cuales solamente uno, estaba verde, el resto desteñían ese rudo color marrón te (que me recordaban el pobre desayuno que había tenido por falta de tiempo).
Ya una vez en la parada, me encontré rodeado de gente que no conocía, pasaban a mi lado como sombras, conversaban de sus vidas, leían sus libros y escuchaban música con sus auriculares, pero yo era ajeno, ajeno a sus vidas, incluso a su presencia.
Como en un sueño dentro de la neblina, parpadeé. La gente había desaparecido de mi vista, me encontraba solo en la fría mañana… Fue entonces, cuando “el” apareció de entre la bruma, se me acerco, y me murmuro al odio: “mucho dudo, incluso que en el infierno lugar alguno halla para vos”. Yo sé lo que eres y qué en que piensas, y también se que alguien como vos, no necesita lo que llaman “el tormento eterno”, vos estas para otra cosa. Y extendiendo su mano, me dio una tarjeta que decía “V.B.P Miembro de consejo”. Recién ahí lo entendí, nuestro delirio se había convertido en realidad y nuestro consejo oficial estaba armado.
En honor a los miembros ya oficializados, mis amigos!
PD: cabe aclarar que V.B.P es la abreviatura para Very Bastard People.

martes, 23 de febrero de 2010

Titulado: Eternidad

Esa mañana él se levanto temprano, hacia un día nublado, no llovía ya pero estaba todo mojado, había indicios de una larga y prolongada noche lluviosa -Extrañamente hacia frio-. Copiosamente la alarma del teléfono sonaba (con una melodía totalmente nociva para la salud), y él no le encontraba para apagarlo.
Cuando logro apagar la alarma, la pereza lo ataco, bostezo, y de la forma más heroica, se dispuso a levantarse, fue hacia el ropero con la intención de vestirse y entonces se dio cuenta: estaba todavía vestido de la noche anterior – se durmió con la ropa puesta -.
Luego de levantarse, una vaga sanación lo invadió mientras desayunaba; dos tostadas con mermelada de durazno, una taza de té y un vaso de jugo de naranja. Esta sensación era conocida ya, pero no sabía de dónde provenía.
Mira el reloj y se alarma, eran las 8:30, estaba llegando tarde a la parada del colectivo para ir a la facultad. Apurado, dejo todo desordenado como estaba, agarro la mochila y se dispuso a ir hacia la parada del bondi.
Entre la bruma, apareció el colectivo… Extrañamente estaba bastante vacio, cosa muy inusual a esta hora; no había más de dieciocho individuos, todos sentados en asientos bastante aislados. Subió y luego de pagar el boleto, noto en la cara de las personas una pesadumbres propia de los días lluviosos, pero ni tanto, era otra cosa. La atmosfera era rara, nueva, inspiraba nostalgia y algo mas…
Miro hacia todos lados, y no quedaba opción, se tenía que sentar al lado de algún ser extraño. Eligio cautelosamente a la persona menos extraña. Sin tener en cuenta ciertas cosas, luego de elegir, noto que era una linda chica, de bello cuerpo, y una hermosa sonrisa, aunque no la mostro de primer momento. Exceptuando esto, ella tenía una mirada diferente a la de los demás huéspedes temporales del colectivo, como si fuera ella otra más como él.
No paso mucho tiempo hasta que los dos, simultáneamente, se miraron y por consecuencia, se sonrojaron ambos dos. Inmediatamente el pronuncio un “hola” muy tímido para zafar de la embarazosa situación…
Nuevamente, el tiempo no dio tregua y como dos personas que se entendieron con la mirada, comenzaron a charlar. Yo, que escuche atentamente el relato de cómo el chico había llegado hasta ahí, me dispuse de manera curiosa, a examinar la situación.
En un momento, escuche lo que pareció ser una idea que ellos iban completando mutuamente, no recuerdo palabras exactas, pero en resumen era algo así:
“A medida que pasamos de relación en relación, cada persona se lleva un pedacito nuestro, y nosotros de ellas, pero el problema es que los pedacitos que nos quedamos, los guardamos como recuerdos, y los que perdemos los perdemos de otra forma; no perdemos recuerdos, perdemos lo que nos hace nosotros, lo que nos permite ser uno solo y estar completos.
Como si estuviéramos hablando de nuestra “media naranja”, pero la diferencia es que cuando uno se empieza a relacionar, es una naranja entera, y va perdiendo gajos.
¿No es entonces esta la mejor forma de ser uno con alguien? ¿Completando entre dos un solo entero?, un corazón roto completa otro. “ Dijo ella finalmente.
Luego de ahí, no logre escuchar mas y el ruido se adueño del micro. Miré hacia afuera, y me percate de que mi parada ya estaba cerca; Toque el timbre para que el chofer parase, me bajé, y vi como el colectivo se alejaba; desaparecía entre la niebla.
Después de eso, mi día siguió su curso normal y no volví a recordar este episodio… hasta hoy, en el que me doy cuenta de que estuve sentado al lado de ella en el colectivo fantasma. Y mi parada no llega más.

jueves, 4 de febrero de 2010

Una noche de cortinas danzantes

Esa noche, se despertó sin previo aviso, de golpe, parecía que su mente lo estaba invitando a un momento de extrañas sensaciones, no podía mas que dar vueltas incesantemente en la cama, parecía incomodo, como si esa cama no fuera suya. El viento movía las cortinas, estas bailaban al son de su insomnio, burlándose de su desgracia e inquietas, como perturbadas por la tormenta. Estaban húmedas, y tenían ese olor a tierra mojada, propia de los días lluviosos; suciedad tenían, tierra, para tener esa fragancia.
Poco le importo esto, lo único curioso era el olor, pero fuera de eso no había más que insomnio y tormenta.
Fue entonces cuando sin aviso, un extraño ruido irrumpió en la hasta entonces callada habitación, eran sollozos atormentadores, que auguraban una peor noche aun. Los quejidos provenían del baño, que estaba cruzando el pasillo, pero él, no se animaba a levantarse de la cama, temeroso de perder la inocencia con la que se había recostado horas antes.
Asustado, casi aterrado diría yo, el sujeto resolvió levantarse de la cama y develar de una vez, aunque no sabia con que fin, que causaban estos ruidos, yo creo mas bien que fue por curiosidad, vieron lo que dicen, la curiosidad mato al gato… En este caso, la curiosidad mato su insomnio, no su miedo.
Se levanta, de un salto en seco, mira el reloj… 4:43 a.m. Pensó para si mismo; “será una pesadilla esto?” llegando a la conclusión de que el se acostaba a esta hora generalmente. Resuelto todavía a saber que era ese quejido atormentador, propio de un alma torturada por… Pensó muchas cosas, pero no resolvía que clase de tortura, o no, podía causar tales ruidos.
A pasos lentos, sigilosos y cautelosos, avanzo los dos o tres metros desde su cama, hasta el umbral de su habitación, que daba de frente al baño, tomo coraje, y cual guerrero espartano, dio ese ultimo paso hasta estar de cara a la puerta corrediza. Fue entonces, cuando en el preciso instante en que el apoyo su mano sobre la caladura, esta se empezó a abrir, rechinando. Se asusto, el horror estaba detrás de esa puerta y le estaba abriendo, como invitándolo a develarle el causante de ese tormento.
Una fetidez, avisaba de la presencia de alguna criatura extraña, proveniente de algún foso sin luz, olvidado en los confines del averno; O eso pensó el, con sus ojos llenos de horror e intriga, paralizado por el mal olor, el rechinar de la puerta, y la mala posición en la que se encontraba, sabiendo que no había mas nada que hacer, solo esperar lo inevitable.
Tomó un ultimo respiro, y dispuesto a luchar por su vida, levanto la mirada, solemne y digna, entonces… al susurro de “que haces acá” al oído, su hermana, saliendo del baño lo miro con cara rara, y se dirigió a su pieza.
Sorprendido por la sugestión de la noche, aviso de un encuentro con lo que denominamos, “me levante para ir al baño” y apenado por la desilusión de encontrar a su hermana, y no un monstruo, pensó en reírse a la mañana de ella por los extraños ruidos.