viernes, 27 de agosto de 2010

oohh lectura!



Después de leer “Diario de un seductor” de Sören Kriedgrard (o algo así se escribe) un teólogo loco que escribió un par de novelas, la cosa es que esta es una de las mas febriles y alocadas.
Ahora no importa! La cosa es que me doy cuenta, no por leerlo, sino por intuición. De cuan bellas y extremadamente exóticas, son las bellezas que imbuyen a una mujer y la caracterizan: Desde una sonrisa, hasta el acto más simple que es caminar.
Dándome cuenta de esto, me digo ami mismo, que robarle una sonrisa a una mujer es algo así como un crimen, si se la tenemos que robar para disfrutarla, como que pierde un poco de esa gracia estética que la rodea desde un principio, no les parece ¿
Que nostalgia me da que una flor se marchite, se la puede cortar antes de que se desflore… seria eso un desperdicio? Obvio que depende de la situación, pero en el mejor de los casos, una mujer que pasa por la calle, y tiene algo que resalta, es una flor que cortamos para que se marchite instantáneamente al cruzar la esquina y olvidarla… pero no nos quita el momento en que la tuvimos en flor, en la mano, en la mirada!

jueves, 1 de julio de 2010

Todos para uno, y el contra todos

A lo largo del tiempo, “el” fue nombrado de distintas formas, por diferentes culturas y en diferentes tiempos. Pero eso no es lo que me trajo acá, no su nombre, sino, su presencia.
“El” Me amenazo, con algo imposible de no temer, era inaudito no pensar en esa tormentosa idea, y no querer… nada funcionaria, ni el suicidio ni el exilio, “el” me encontraría de cualquier forma, asique, huir no era una opción.
Ese día, por la mañana, la neblina me dificultaba la vista, incluso antes de levantarme, presentí que el día estaba feo; en el sentido de nublado, aunque estos días me gustan, este precisamente tenía un aire que te helaba los huesos, y no de manera literal, era algo mas, algo que no se podía ni ver ni oler.
Las hojas secas y húmedas, teñían todas las aceras, desde la puerta de mi casa, hasta la parada del colectivo, conté exactamente, 23 árboles, de los cuales solamente uno, estaba verde, el resto desteñían ese rudo color marrón te (que me recordaban el pobre desayuno que había tenido por falta de tiempo).
Ya una vez en la parada, me encontré rodeado de gente que no conocía, pasaban a mi lado como sombras, conversaban de sus vidas, leían sus libros y escuchaban música con sus auriculares, pero yo era ajeno, ajeno a sus vidas, incluso a su presencia.
Como en un sueño dentro de la neblina, parpadeé. La gente había desaparecido de mi vista, me encontraba solo en la fría mañana… Fue entonces, cuando “el” apareció de entre la bruma, se me acerco, y me murmuro al odio: “mucho dudo, incluso que en el infierno lugar alguno halla para vos”. Yo sé lo que eres y qué en que piensas, y también se que alguien como vos, no necesita lo que llaman “el tormento eterno”, vos estas para otra cosa. Y extendiendo su mano, me dio una tarjeta que decía “V.B.P Miembro de consejo”. Recién ahí lo entendí, nuestro delirio se había convertido en realidad y nuestro consejo oficial estaba armado.
En honor a los miembros ya oficializados, mis amigos!
PD: cabe aclarar que V.B.P es la abreviatura para Very Bastard People.

martes, 29 de junio de 2010

Ernest Hemingway

"La revolución no es un opio, es una purga, un éxtasis que sólo prolonga la tiranía. Los opios son para antes o después."

No-musa

Era sábado, hacia frio y la noche te evocaba todas esas cosas que una noche de verano no te evocan. No sé si será el comienzo del invierno que trae consigo el fin del otoño, lo cual considero un momento muy nostálgico, o simplemente la buena compañía que invita a charlar. Estábamos con Adriana y María, en casa de la primera. Una cosa llevaba a la otra mientras conversábamos, y no pude evitar detenerme en un tema al cual, jamás le había prestado atención.
Qué tristeza se siente cuando te das cuenta de algo que pasó, y no te diste cuenta en el momento, tu corazón se siente desconsolado; no por la tristeza de no tenerlo, sino, más bien, por la tristeza de darte cuenta de que paso y no te diste cuenta. ¿Por qué digo esto? – Y me lo sigo preguntando – Creo que es debido a que me afecto como un mazazo directamente a los dedos.
Digo todo esto, redundando y sin llegar a la conclusión, porque no me animo en realidad a decirlo, o no me lo quiero creer. El hecho es que el desconsuelo que sentí, al darme cuenta de lo que me produce, el descubrir que algo que te inspiraba (ya sea alegría, odio, bronca, jubilo, ganas de escribir, pintar, dibujar, fotografiar, etc.) ya no lo hace. La indiferencia hacia una musa es lo que me sentó como una plomada en el estomago. Entonces afirmo, que lo peor que una musa puede inspirar, es indiferencia.
Hay muchas cosas tristes en la vida, es verdad, pero para un soñador, hay muchas que pasan de ser percibidas. Pero la perdida de una musa, no lo hace (o no debería hacerlo), y lo más triste es que me paso y no me di cuenta de que eso pasó, hasta que paso, y me entristeció.
De cualquier modo, creo que fue mejor así, porque no luchas por aferrarte a una musa “pasada de moda”, cuando te das cuenta tarde, no luchas contra lo inevitable, simplemente lo aceptas con la mejor cara que podes.
Supongo que es algo inevitable, algo que nos debe pasar a todos, pero me llamo a darme cuenta cuando eso vuelva a pasar.

miércoles, 9 de junio de 2010

Una tarde de 90'

Suena el despertador, son las 7:30, lo apago, y con la pereza de dos días encima, sigo durmiendo hasta las 8:30… Hora de ir a la facultad! Me levanto, voy hacia la cocina, y al mirar por la ventana, veo un día nublado.
La mañana transcurre tranquila en la facultad hasta el momento en que salgo de “Dirección”… fue entonces cuando con Candy, empezamos a hacer el trabajo practico de fotografía; idas van y vienen con la cámara en la mano. El sol bañaba la galería de una forma hermosa… pero este no es el punto.
Mientras esperaba en la parada del 118, cruzando la facultad, mire la sombra y me di cuenta. Instantáneamente estaba en la década del 90’, la luz, simplemente me transporto a mi infancia, iba por la calle arriba del colectivo, disfrutando y disfrutando. El calorcito me adormecía, ni siquiera el golpeteo del colectivo me despertaba. Luego de que me baje, fui directo a la heladería, me compre ¼ de helado, flan, limón y chocolate nevado.
Llegue a mi casa, bla bla bla, y ahora me voy a sacar fotos…
Exitos para mi!

lunes, 26 de abril de 2010

Esa maldita garrafa!

Esa tonta suerte, que caracteriza a los domingos, te ataca en ese preciso momento en que tenés la guardia más baja; CUANDO TE BAÑAS! Sisi, cuando te estás bañando, es cuando peor pueden salir las cosas… nunca falta la llamada telefónica, o el timbre… yo les digo, siempre puede ser peor, una llamada podes ignorarla, el timbre también. Para desgracia, a veces uno tiene… digamos lo “escaso recursos” y le pasa, lo que me paso.
Eran las 11:00 de la noche, decido irme a bañar, para acóstame limpio y aprovechar el calorcito de la cama para no morirme de frio a la mañana, por eso me baño a la noche, y no a la mañana.
Tener un mal o buen dia, depende de dos cosas, como empieza y como termina, no voy a hablar de cómo empezó porque seria redundar en melancolía y boludeces. Pero como termino! Por la ira de todos los dioses, nunca te pueden hacer eso.
Antes de entrar a bañarme, enciendo el calefón, me desvisto, llevo el tallón y la ropa al baño, y giro la canilla. Generalmente, tardo entre 20 y 25 minutos en bañarme.
Transcurrían los 15 minutos estimo yo (estaba en la mitad de mi baño) cuando el agua, súbitamente… se enfría! Instantáneamente al grito de “CERRA LA CANILLA VIEJO!” , respondí… sin tener respuesta alguna, obvio que no… estaba solo en la casa.
Cabe aclarar que en la casa, la temperatura ambiente hoy es de aproximadamente 14º, salí, desnudo y helado, cuando también! Me di cuenta, que la cocina, se había apagado, dejándome la comida a medio cocinar. Frustrado y enojado, me doy cuenta de que la garrafa… se había terminado. E ahí, como una garrafa te arruina el día.